Cada fotografía debe generar una cercanía con el observador, el protagonista debe verse apetecible, provocar ganas de comerlo, esto se logra con ingredientes frescos y una buena iluminación y composición.
Hablemos de esa iluminación que puedes obtenerla de la luz del día como también dentro de un estudio. Se recomienda que la iluminación venga de la parte trasera lateral, es decir a un ángulo de 45 grados por detrás desde cualquiera de los lados, debe ser una luz difuminada, creando un ambiente envolvente.
Esa iluminación ayuda a apreciar los volúmenes, levantar las texturas o colores, casi a sentir el sabor de la comida, como si pudieras tocarla, viendo esas pequeñas sombras que se generan. Si se ilumina de frente sólo lograrás que la comida se aplane (por eso se recomienda no usar el flash del celular o cámara).
Un abrazo
@pixel.ec